SATANISMO EN ESTADO PURO
En Antofagasta hay diversos cultos religiosos, la mayoría adora a Dios, como único creador del mundo y también están los que lo repudian, las sectas satánicas. La libertad de culto implica que una persona pueda elegir libremente la religión que quiera, ser ateo o agnóstico sin ser víctima de discriminación u opresión.
Por Pablo Mamani Prado
Existen diferentes cultos religiosos y formas de estar ligados con la espiritualidad, un proverbio hindú dice que el hombre esta compuesto por tres casas una es la material (el cuerpo), otra mental (la razón) y la espiritual (el corazón), si dejamos de visitar alguna de ellas sentimos que nos falta algo, por eso cada persona siente la necesidad intrínseca de manifestar su espiritualidad de diversas maneras ya sea adorando a dios o repudiándolo.
Chile es un país mayoritariamente católico, pero en el último tiempo ha proliferado una tendencia a la aceptación de nuevas practicas espirituales que están desligadas del cristianismo y dando paso a una libertad de culto nunca antes vista, en este grupo encontramos a las sectas esotéricas que adoran al Diablo haciendo “ciertas tareas” o rituales para conseguir algunos privilegios, que se alcanzan a través del sacrificio de animales y la profanación de tumbas , además se vinculan con la practica de magia negra y el vudú, un ejemplo de ello es el hecho ocurrido en octubre de este año, en donde vándalos entraron al Cementerio General y profanaron algunas tumbas, dejando muñecos típicos de la magia vudú.
Ante esto, el padre y jefe de la Pastoral de la Universidad Católica del Norte, Juan Sepúlveda asevera que “la libertad de culto es aceptable, siempre y cuando no se atente física y sicológicamente contra las personas. Además la adopción de una religión no implica que esto se convierta en un “supermercado”, en donde, las personas recolectan partes de cada religión, lo que más le convenga, eso atenta ética y valóricamente a las religiones.
Este es el caso de José - nombre ficticio para la ocasión - (30), antiguo miembro de la secta “katruws”, este grupo creyente en un mundo mejor gobernado por Satán y que para llegar allá se deben cumplir algunos “servicios” en honor a él, por lo general atrocidades como el sacrificio de personas o animales e inusuales prácticas sexuales.
Su vida siempre fue problemática, en el colegio siempre fue reconocido por su tendencia a pelear con todos, incluso con los profesores. Las peleas son el pan de cada día, si no es por una mujer, es porque alguien se atrevió a “cuestionar sus creencias” -renegar a esta sociedad perdida y ser solo - que, a pesar de ser un adolescente en ese tiempo, su agresividad es su arma más letal.
Pero la vida del treinteañero dio un giro en 1996 cuando su padre Javier (nombre ficticio), un hombre de familia, fue asaltado repentinamente por dos sujetos en el centro de Antofagasta, ante lo cual, Javier luchó como pudo para que no le robaran su billetera y otras especies de valor, hasta que uno de los hombres le propinó 15 puñaladas en la espalda que, sumado a la espera de cuatro horas en el suelo le provocó una larga agonía en la vereda.
Con la pérdida de su padre, José pasó de ser un joven agresivo, pero muy “de casa”, que encontró en la música trash y en el alcohol, la solución a sus problemas. Tiempo después conoció a Ratón (apodo), integrante de los “katruws”, que lo instruyó en el satanismo, en donde el joven se convence de que el satanismo y el trash tienen relación, debido a sus mensajes de rebeldía, además aprende de que si está en contra de Dios y adora al Diablo recibirá “poderes especiales”, como el de la inmortalidad y convertirse alguien poderoso en este mundo.
José comenzó a frecuentar las “reuniones” de la secta en las ruinas de Huanchaca, en donde se sintió identificado con ese grupo de jóvenes descontentos con la sociedad, ahí el consumo de alcohol y/o drogas es imparable, cuando ya no podían más de la borrachera, sacrifican animales en un rito: bailar al ritmo de sus gritos y tambores, todo esto controlado por su “líder” qué tiene gran influencia en ellos, una vez terminado el ritual celebran en peligrosas orgías y otras desviaciones sexuales.
“Parecía como si estuviera en otro mundo, no tenía conciencia de lo que sucedía, pero lo que si recuerdo bien era como sacrificaban a esos animales, que no tenían sentido para mí, no sé si estuve bien o mal en hacer todo esto, pero ya salí de ahí y eso fue lo más importante que hice en la vida”, dice el joven José.
Luego de cuatro años de esa vida de “sangre y placeres ocultos”, José tuvo un quiebre en su persona, porque cada uno de sus actos se convirtió en una consecuencia, su padre y su madre estaban muertos y no tenía algún familiar que le aconsejara. Una lástima considera José porque ambos padres querían que él fuera feliz, a pesar de que no eran una familia tan cercana, pero siempre el alcohol, las malas juntas y la poca orientación puede convertir la vida en una ilusión, un sueño y una pesadilla.
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lunes, 3 de diciembre de 2007
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