lunes, 3 de diciembre de 2007

Pánico v/s Tranquilidad

Pánico v/s Tranquilidad

Pueden suceder en cualquier lugar, ya sea en la casa, el auto, durmiendo o en la ducha. Un desastre natural no avisa y por su carácter ‘‘desastroso’’ la gente reacciona de diferentes maneras, la mayoría con susto y temor pero existen también quienes, en el peor de los casos, sufren crisis de pánico. Un mal que puede tener consecuencias fatales.

Por Javier Alfaro S.

Son las 12.30 del 14 de noviembre. La gente transita como cualquier día por el centro, los colegios y universidades terminan la jornada matutina y los choféres, tanto de micros como de colectivos, manejan en completa tranquilidad.

Claudia (21) se encuentra en clases de Literatura Inglesa junto a sus compañeras. Una de ellas, la Cony, le comenta lo extraño del clima ‘‘Esta nublao’, como pa’ que tiemble’’ (sic), y una fuerte negativa se forma en el rostro de Claudia.

En otra parte de la ciudad. Karla (21), también estudiante, escucha música y no presta atención a su clase de Derecho Internacional.

Son las 12.39 y estas dos mujeres jamás habrían pensado que en menos de un minuto vivirían la misma experiencia, un terremoto. Aunque cada una de diferente forma.

Karla es la primera de su curso en sentir el sismo, se sube a su silla y un nervio inmenso empieza a recorrer su cuerpo, en eso, grita desesperada: ‘‘¡terremoto!’’. Para los amigos era un show más de su querida y exagerada compañera, pero no fue así, en pocos segundos ventanas y puertas sonaban de manera caótica, mientras desde las afueras de la sala sólo se escuchaban gritos y la caída de un centenar de objetos.

Claudia, entre risa y pavor, mira fijamente a su amiga Cony, entonces se empieza a levantar de su asiento recogiendo todas sus pertenencias, no lo piensa dos veces y se retira de la clase. ‘‘No corrí pero apenas empezó (el temblor) caminé para estar fuera de la sala’’.

Los amigos de Karla la abrazan y le piden tranquilidad, en su cara recorren lágrimas de desesperación. ‘‘Sufro crisis de pánico, por lo que no recuerdo nada hasta que terminó el terremoto y uno de mis amigos me pedía que no siguiera corriendo’’, confiesa Karla.

Al encontrarse fuera del aula y con el suelo aún en movimiento Claudia comienza a pensar en su familia y en lo histérica que es su mamá. Sus manos nerviosas y con ese pulso intranquilo tocan sus ojos, se encontraba en llanto pero no lo había percibido. ‘‘Creo que jamás había sentido una angustia así, estaba muy preocupada’’, confiesa mucho más tranquila. Despues de llorar se relajó y volvió a la normalidad.

Claudia es el caso más normal de cómo reacciona una persona al enfrentarse a un terremoto. El pánico versus tranquilidad está en constante lucha pero de alguna u otra manera termina ganando la tranquilidad, ya que tiene control sobre sí misma.

Para Karla, que pierde el control sobre sí misma, su crisis de pánico no es la primera vez que le trae problemas, recuerda que para el terremoto de Iquique, estando en el noveno piso de su departamento en Antofagasta, apenas sentido el temblor su corazón empezó a latir más rápido y con la desesperación corrió hacía el balcón colocándose al borde de éste. ‘‘Recupere la conciencia cuando mi vecina gritaba que no hiciera nada, que estuviese tranquila’’, comenta avergonzada el hecho.

Aunque no existen cifras oficiales se estima que el 10% de los chilenos sufre crisis de pánico. Para el psicólogo Carlos Uribe este trastorno de ansiedad se diagnostica cada vez más seguido. La proporción existente es un hombre cada cuatro mujeres y son éstas quienes presentan los síntomas más claros. ‘‘Con un terremoto tan devastador como el pasado, se crea una leve psicosis colectiva y hace que el miedo junto con la sugestión aumenten’’, concluye Uribe.

Si bien un terremoto es una experiencia extrema, cada persona debe aprender a reaccionar en caso de uno próximo. A Claudia el terremoto le ayudo a perderle el miedo, ahora con las réplicas dice no inmutarse. Mientras Karla sigue su vida normal, desea que esto no suceda en el lugar menos esperado, ‘‘Si el terremoto me hubiese pillao’ en el depa’ yo cacho que me tiro’’ (sic), dice mirando nerviosa su balcón.

8 comentarios:

PEC dijo...

La historia está bien contada, lo que evidencia su avance en términos de redacción y sintaxis. Muy bien.

Con respecto al desarrollo de la historia versus el tema (para ponerlo en términos de su título) creo que el tópico del desorden de pánico al final terminó un poco molestando. No digo que sobró, porque fue necesario, pero tal vez faltó más equilibrio entre las dos tematizaciones; la experiencia traumática del sismo y la ocurrencia de las cris de angustia.

No obstante creo está bien logrado.
Muy buen remate.

Caja de Cassette dijo...

Me parece super interesante la forma en que Javier lleva la historia,en especial la forma de reflejar la realidad.
Esta muy bien,excelente remate y excelente narracion.

Cristian Morales / Zorrito!

box_of_tears dijo...

me gusto mucho , como se relatan los hechos paralelamente y la diferencia entre algunas peroans y otras en sus reacciones ante un mismo estimulo, saludo!

Alumnos de Periodismo UCN dijo...

A tu título le falto juego.

Pero en términos generales está muy bien

=)

Piangella Obrador

new_old dijo...

Me gusto muucho tu crónica, te lo dije. Le diste sentido muchas cosas, creo lo mismo que el profesor Percy le falto un poco más de equilibrio con ambas historias. Y el final, de verdad que es bueno.

No digo esto por que seas mi best friend xD
es por que erí seecooo.. xD

Muchaa suuueeerrteeeee!

Poly

PEC dijo...

Faltaba la nota: 5,8

Marcela Torres dijo...

Me encantó tu historia,el enfoque que le diste.Muy buena redacción.Me confundí en las hitorias y, a veces, tenía que volver atrás, pero es muy interesante el tema.Algunas faltas ortográficas.Me gustó mucho tu título, porque llamó de inmediato mi atención. Suerte y que sigas así!

Anónimo dijo...

Interesante!!!

Me gusto la manera de como llevaste la historias de las dos chicas.

Te felicito, por excelente remate.