Cómo la vida cambia cuando no existe un plan B.
Carretera de seguros
¿Cómo vivirían ahora? Esa fue la primera pregunta que se hizo la familia Chau ante la pérdida del padre. Lo primero a lo que acudieron fue ver si existía algún seguro que los respaldara, por lo visto no lo había.
Camila Cordero Chau.
Cada primero de noviembre la familia Chau Yañez, visita el mausoleo familiar ubicado en el cementerio número dos de la ciudad de Antofagasta. Dos días antes de esta fecha, hace 28 años, Arturo Chau López sufrió un accidente en la ruta 5 Norte camino a Illapel, pasado los Vilos. Hijo de Guillermo Arturo Chau Ly, empresario ganadero de gran nombre en la cuidada de Tocopilla.
Debido a distintas circunstancias, como mal manejo del dinero, deudas, entre otros. Arturo Chau López debió manejar un camión para sustentar a su familia. El 30 de octubre de 1979 caminó hacia Santiago, transportando toneladas de piedra onix, Arturo sufrió un grave accidente, falleciendo en el lugar. Es en ese instante en donde por la cabeza de todos el mismo pensamiento los invadió, ¿Cómo vivirían ahora? Hoy en día los accidentes de tránsito han aumentado. Según datos de Carabineros en Chile, en el país mueren alrededor de 1.700 personas cada año en siniestros de tránsito, si bien esta cifra va en aumento muchas de las familias afectadas por estos accidentes no poseen seguros de vida, o ahorros con los que contar. Esa es la realidad de un Chile pocas veces asegurado y precavido.
La historia de Dory Yañez está llena de altibajos, perteneciente a una familia humilde en Tocopilla tuvo la oportunidad de conocer a una familia de inmigrantes de buena situación, los Chau Lopez, quienes a través de su empresa importadora y exportadora de ganadería, lograron formar su fortuna. Su estabilidad económica como también la agotadora labor que tenía como madre de seis hijos, hizo que la señora Dory no se preguntara sobre cómo su esposo ocupaba su dinero y si éste estaba guardando alguna parte de él en alguna compañía de seguro ocupándolo en alguna inversión.
Hoy pese a las múltiples compañías de seguros existentes, todavía existen familias que por desinformación no son afiladas a una empresa de seguros, parte de ello es por la poca cobertura que estos tienen y al acceso, que para muchos es de mucho dinero, en el caso de la señora Dory fue sólo desinformación.
¿Cómo vivirían ahora? Esa fue la primera pregunta que se hizo la familia ante la pérdida del padre. Lo primero a lo que acudieron fue a ver si existía algún seguro que los respaldara, por lo visto no lo había, solo un seguro básico entregado a Arturo por ser empleado público como transportista, de un monto equivalente a los 90 mil pesos, los cuales hasta el día de hoy siguen llegando.
Claudia Gutiérrez, ingeniera comercial de ING, afirma que la mayoría de las familias hoy en día están más informadas de los seguros que existen en el mercado, pero recalca que todavía existe gente que no está afiliada a ninguna empresa, o si lo están éstas no cubren de buena manera cualquier posible circunstancia que invalide el ingreso de la familia por pérdida del benefactor de ésta.
Ante la necesidad, la familia Chau López debió cursar grandes penurias, como vender los bienes que poseían, la señora Dory tuvo que vender sus joyas, y dos de los seis hermanos debieron renunciar a sus carreras universitarias, para que los demás hermanos que llevaban mas tiempo estudiando pudieran terminar sus estudios.
“La mayoría de la gente hace unos años atrás peco de desinformado” asegura la ingeniera. Las circunstancias de la época del 70 no eran muy buenas, y mucha de la gente que tenía recursos se los fue formando en la época salitrera, sin mucho conocimiento de cómo resguardar su dinero, ya sea en inversiones o en seguros.
“La pasamos muy mal”, apenada comenta Dory , sobre las difíciles circunstancias que debieron pasar para sobrellevar a esta familia. De un día para otro me quedé sin nada, esperamos que la gente a la que mi esposo ayudó nos devolviera la mano, pero nunca aparecieron, y todo esto nos pasó por no ser más precavidos.
Es así como todos los años la familia sigue visitando el mausoleo, como también lo seguirán haciendo los años que viene. Aunque el tiempo ha pasado el dolor sigue vislumbrándose tras sus miradas alojadas en la tumba de su padre y esposo. Para muchos, Arturo Chau López, fue un total desconocido, sin merito de reconocimiento. Pero para su familia sigue siendo el hijo de un gran personaje de Tocopilla quien hizo mucho, pero que no recibió nada.